"Lo que hemos podido constatar en este momento, [tras] un mes y medio desde el inicio de la vendimia, es una reducción que estimamos en torno al 30%", declaró a la agencia de noticias Lusa Patrícia Cotrim, de la Asociación Técnica de Viticultores del Alentejo(ATEVA).
La directora técnica y ejecutiva de la asociación subrayó que existen incluso "casos más graves y extremos" en los que la caída es mayor.
En un comunicado remitido hoy a Lusa, ATEVA se refiere a una reducción media del 30% en la cantidad de uva vendimiada y precisa que, en las "situaciones más graves", la campaña está registrando "reducciones en torno al 40%" respecto al año pasado.
En esta nota, la asociación técnica hace una "primera evaluación del impacto productivo de la campaña 2025" a partir de los datos recogidos sobre el terreno entre sus asociados, propietarios de 17.000 de las 23.000 hectáreas de viñedos del Alentejo.
Según Patrícia Cotrim, la caída de la producción es generalizada en toda la región, aunque también hay "viticultores que no tienen pérdidas o no son significativas".
La vendimia de este año "comenzó un poco más tarde de lo habitual" y se espera que continúe durante "otras tres semanas a un mes", dijo, señalando que los datos de ATEVA se refieren principalmente a las variedades de uva de vino blanco, que se cosechan en primer lugar, pero también se incluyen las variedades de uva tinta.
Año agrícola difícil
El director técnico y ejecutivo de ATEVA explicó que la pérdida se debe a este "año agrícola especialmente difícil", marcado por "mucha lluvia hasta abril, lo que impidió o dificultó mucho la entrada en los viñedos para realizar determinados tratamientos y operaciones que convienen en esa época".
Y luego hubo "calor extremo y muy prolongado", que tampoco fue beneficioso, añadió, señalando que el Alentejo siempre tiene periodos de calor, pero este año "fueron mucho más prolongados de lo normal".
Como consecuencia, hubo menos fructificación: "Tenemos uvas que pesan poco, como se suele decir, [es decir] tenemos remolques llenos de uvas que, en vez de pesar 10 toneladas, pesan siete, y esto se debe en gran parte a esta combinación de factores", subrayó la directora.
Pilar fundamental de la región
Según ATEVA, "la viticultura alentejana, pilar fundamental de la economía regional y máxima expresión de la identidad agrícola y cultural del territorio, se enfrenta así a uno de los años más difíciles de la última década".
"La caída de la producción, unida al bajo precio pagado a los viticultores por sus uvas, pone en cuestión no sólo la sostenibilidad económica del sector, sino también el equilibrio social y medioambiental de una actividad que configura el paisaje, fija la población y proyecta el Alentejo como región vitivinícola nacional e internacional", señaló la asociación.
Preguntada por Lusa sobre si, ante este escenario, la medida ahora aprobada por el Gobierno de asignar 50 céntimos por kilo de uva entregada para destilación a los viticultores del Duero es un nuevo golpe al sector, Patrícia Cotrim se mostró de acuerdo.
Sector en crisis
"Tenemos un sector en crisis, con precios de la uva que siguen bajos, y ya el año pasado tuvimos una tasa de abandono de viñedos muy alta, con cerca de 800 hectáreas arrancadas y unas 100 hectáreas abandonadas", lo que tiene "un impacto importante en el Alentejo [y] en las exportaciones, y esto debería preocuparnos a todos", argumentó.
Por lo tanto, "esta dualidad de criterios" del Gobierno, apoyando al Duero y dejando fuera a otras regiones, "preocupa [a los viticultores] del Alentejo", dijo Patrícia Cotrim, añadiendo que esperaba que "se revisara la situación".
El 29 de agosto, el presidente de la Comisión Regional del Vino del Alentejo, Luís Sequeira, declaró a Lusa que el Alentejo está "estupefacto" y "en estado de shock" por el apoyo del Gobierno a los viticultores del Duero, de 50 céntimos por kilo de uva entregada para destilar.









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