"Me enteré por las noticias de que habría participación en la huelga de dos sindicatos, uno de médicos y otro de enfermeros, y naturalmente haremos lo que también está previsto en la ley", es decir, "garantizar los servicios mínimos", dijo el ministro.

Pese a reconocer el impacto de las huelgas anteriores, la ministra aseguró que se han garantizado "los servicios mínimos" y alabó la colaboración de los profesionales sanitarios.

"Hemos conseguido mantener los servicios mínimos y hemos conseguido negociar, y la gente colabora. Los profesionales sanitarios tienen una gran conciencia cívica, y lo vemos cuando tenemos una pandemia, una catástrofe, un accidente o un apagón; en las situaciones más perturbadoras, los profesionales sanitarios nunca fallan cuando se les llama", subrayó.

Sin embargo, según la ministra de Sanidad, en una huelga "de esta magnitud" se ven afectadas situaciones programadas, como cirugías y consultas.

El Sindicato Portugués de Enfermería(SEP) anunció en un comunicado su adhesión a la huelga general, un día después de que la Federación Nacional de Médicos(Fnam) aprobara por unanimidad, durante un congreso, una moción de apoyo a este paro.

Preguntada por si esta huelga puede suponer un fracaso en el esfuerzo por hacer más atractiva esta profesión, Ana Paula Martins aseguró que está "trabajando incansablemente con los sindicatos" con los que el Gobierno tiene acuerdos.

"En este momento estamos prácticamente en la recta final de los trabajos con los Técnicos Superiores Sanitarios, los Técnicos Superiores en Diagnóstico y Terapéutica, los Administrativos Hospitalarios, y [trabajando en] el convenio colectivo con los enfermeros, así como en algunas mejoras dentro de los acuerdos que hicimos con otras profesiones", subrayó.

Añadió que el Gobierno no va a "renunciar a seguir dialogando con los sindicatos y los profesionales para dar respuesta a estos retos relacionados con los recursos humanos."

La huelga general fue anunciada el día 8 por el secretario general de la CGTP, Tiago Oliveira, al término de la marcha nacional contra el paquete laboral, que llevó a miles de trabajadores a desfilar por la Avenida da Liberdade de Lisboa, en protesta por los cambios propuestos por el Gobierno de Luís Montenegro.

El jueves, la UGT aprobó por unanimidad la decisión de avanzar en convergencia con la CGTP, incluyendo así el voto favorable de los Trabajadores Socialdemócratas (TSD).