La protesta se refleja en una petición pública que está recogiendo un número creciente de firmas y exige el fin del peaje en ese punto concreto de la red de carreteras.

Se trata de una infraestructura utilizada diariamente por los habitantes y trabajadores de Charneca da Caparica y alrededores, para quienes el peaje representa un coste habitual asociado a los desplazamientos diarios, sin alternativas viables para evitar el pago.

Según el periódico Diário do Distrito, los firmantes de la petición argumentan que el intercambiador de Quinta da Queimada tiene una función esencialmente local, sirviendo principalmente al tráfico de cercanías dentro de la misma zona geográfica. La carretera se considera fundamental para la movilidad de quienes viven y trabajan en la región.

Según la misma fuente, la falta de vías alternativas eficaces convierte el peaje en una carga inevitable para miles de usuarios, que acaban soportando un coste diario asociado al simple acceso a los principales enlaces viarios.

El periódico escribe que el continuo crecimiento de la petición refleja el descontento generalizado con la política de peajes aplicada en ese tramo de carretera. Para muchos de los firmantes, el peaje se percibe como un factor adicional de presión financiera sobre los hogares.

La publicación añade que la demanda central es la exención total del pago, basada en el argumento de que el tráfico es mayoritariamente local y que la infraestructura no responde a una lógica de autopista de largo recorrido.