A partir del 10 de abril de 2026, los consumidores empezarán a pagar un pequeño depósito -previsiblemente de unos 0,10 euros- por las botellas de plástico y las latas de aluminio. Ese importe se reembolsará cuando los envases vacíos se devuelvan en los puntos o máquinas de recogida designados.
El sistema, conocido como Sistema de Devolución de Depósitos (SDD), se implanta en todo el país y no en una sola ciudad, y constituye una de las medidas medioambientales más ambiciosas de Portugal en los últimos años.
Cambio de hábitos
En la práctica, la idea es sencilla: comprar una bebida, pagar un depósito y recuperarlo al devolver el envase. Pero detrás de esa simplicidad hay un objetivo mayor: cambiar hábitos arraigados.
En lugar de tirar las botellas y latas a los contenedores de reciclaje, ahora se espera que la gente las devuelva intactas a las máquinas, a menudo situadas en supermercados y espacios comerciales.
El sistema se aplicará a los envases de bebidas de un solo uso de hasta tres litros, incluidas las botellas de plástico y las latas de metal, aunque no al vidrio ni a otros materiales.
Miles de puntos de recogida previstos
Para que el sistema funcione en todo el país, Portugal está construyendo una amplia red de puntos de devolución.
El plan incluye unas 2.500 máquinas para la devolución automática de botellas y latas, además de una red mucho más amplia de puntos de devolución manual en tiendas, cafeterías y otros comercios. En las zonas más concurridas, también puede haber quioscos específicos para atender una mayor demanda.
En la práctica, esto significa que devolver los envases debería ser relativamente fácil, tanto si se hace la compra semanal como si se está de paso por el centro de una ciudad. Los supermercados desempeñarán un papel central, pero también se espera la participación de pequeños comercios y locales de hostelería.
La presión medioambiental
Esto no ocurre de forma aislada. Portugal se ha visto sometido a una presión cada vez mayor para mejorar sus resultados en materia de reciclado y cumplir los objetivos de la UE, donde tradicionalmente ha estado por debajo de la media.
El sistema de depósito pretende cambiar esta situación. El Gobierno pretende alcanzar una tasa de recogida de envases de bebidas del 90% en 2029, un nivel que situaría al país a la altura de los requisitos europeos.
También se espera un impacto más amplio. Menos residuos acabarán en los vertederos, menos envases se perderán en el medio ambiente y algunas repercusiones económicas, como nuevos puestos de trabajo relacionados con la recogida, el transporte y el tratamiento.
Un comienzo gradual
La implantación no se hará de golpe.
En las primeras fases, sólo se aceptarán determinados contenedores, los que estén claramente marcados como parte del sistema. Con ello se pretende dar tiempo a las empresas y a los consumidores para adaptarse.
Con el tiempo, el sistema se ampliará para incluir todos los envases que cumplan los requisitos, con una cobertura total prevista para 2026.









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