Los sistemas responden al riesgo de que se produzca un seísmo de gran intensidad, y la puesta en marcha refuerza la capacidad de alerta temprana. Se insta a hoteles y autoridades a que se aseguren de que los turistas conocen los protocolos de evacuación y los sistemas de sirenas.


La cartografía sísmica indica la posibilidad de un terremoto de magnitud 8,5 frente a la costa meridional de Bali, que podría crear olas de tsunami que viajaran a 500-600 km/h y alcanzaran las playas en menos de 30 minutos.