El Gobierno afirma que el cambio forma parte de un intento más amplio de impulsar la caída de la natalidad en el país y modernizar su código fiscal. El cambio de política se produce en un contexto de continuo declive demográfico, a pesar de los anteriores incentivos para fomentar las familias numerosas.


Desde 1993 hasta ahora, los preservativos y muchos anticonceptivos han estado exentos del IVA como parte de las anteriores estrategias de control de la población. Los críticos y los usuarios de las redes sociales ridiculizan el impuesto, argumentando que puede tener poco impacto en las decisiones sobre natalidad. El cambio fiscal se suma a otros incentivos, como los descuentos por fecundación in vitro, las subvenciones para guarderías y la ampliación de las prestaciones parentales.