Todo el que visita por primera vez la bella ciudad de Lisboa admira los impresionantes tranvías amarillos que se cuelan por las callejuelas de Alfama, Baixa y otros barrios. Con su hermoso color amarillo, contrastan maravillosamente con los edificios y las aceras especiales.

Instalados por primera vez en 1901, estos tranvías están diseñados específicamente para caber por los estrechos callejones de la ciudad. Siguen siendo un importante medio de transporte para lugareños y turistas. Sus campanas, además de su estética, forman parte esencial del paisaje sonoro de la ciudad.

En los años veinte, estaban por todas partes en la ciudad, y su número ha disminuido tristemente con el paso del tiempo, a medida que los coches y el metro tomaban el relevo como principales medios de transporte.

Quizá la línea más famosa que queda es la "28", muy visitada, sobre todo en verano, ya que es famosa por su belleza y permite disfrutar de unas vistas espectaculares a lo largo del trayecto.

Se pueden considerar como un museo abierto, ya que tanto el interior como el exterior recuerdan al pasado.

¿Ha montado alguna vez en ellos?