La capital portuguesa destaca en una clasificación liderada por Praga y Lovaina, superando a destinos de renombre como Barcelona, París y Madrid.
Este análisis se basó en un sistema de puntuación ponderada que evaluó diez indicadores clave, con especial atención a la clasificación universitaria QS, la seguridad y la densidad de instituciones de enseñanza superior por zonas.
Uno de los factores determinantes del éxito de Lisboa es su asequibilidad, ocupando el segundo lugar en este indicador específico entre las diez ciudades analizadas.
Con un coste mensual estimado de 724,80 euros para una sola persona, la ciudad es una opción sólida para los estudiantes con presupuestos más ajustados.
A esto se añade la ventaja competitiva del transporte público, cuyo abono mensual cuesta 40 euros, ofreciendo una forma económica y cómoda de desplazarse por la metrópoli.
En cuanto a la infraestructura de apoyo a los estudiantes, Lisboa cuenta con una notable concentración de alojamientos, con 2.122 habitaciones, estudios y apartamentos por cada 100 km².
Se trata de la segunda cifra más alta de las 10 primeras, sólo por detrás de Barcelona, lo que pone de manifiesto la gran disponibilidad de alojamiento para la comunidad académica.
La oferta educativa es igualmente densa, con 32 universidades por cada 100 km², complementada por una vibrante vida social que cuenta con 200 bares y discotecas en la misma zona.
Gerrit Jan Reinders, CEO de BOXIE24, afirma que los estudiantes europeos son cada vez más estratégicos en sus elecciones debido al aumento del coste de la vida y de la educación. Según el experto, Lisboa sigue atrayendo a este público no sólo por sus bajos costes, sino también por combinar respetadas instituciones educativas con un estilo de vida dinámico, una rica cultura y una comunidad estudiantil muy unida.
El estudio refuerza que la capital portuguesa ofrece un raro equilibrio entre calidad académica, seguridad (con un índice de delincuencia del 28,53%) y oportunidades de ocio fuera de las aulas.






