Esta medida va acompañada de una importante inversión tecnológica, por lo que la compañía prevé que en octubre más del 95% de los aeropuertos en los que opera dispondrán de quioscos autoservicio de entrega de equipaje.
Estos nuevos dispositivos están totalmente integrados con la app móvil de la aerolínea, permitiendo a los usuarios facturar sus maletas e imprimir etiquetas de equipaje de forma autónoma.
Según Ryanair, el objetivo de este cambio es agilizar el proceso en el mostrador y reducir las colas de espera, garantizando que los pasajeros dispongan de un plazo más cómodo para pasar por seguridad y aduanas.
Con esto en mente, la compañía espera minimizar el número de clientes que pierden sus vuelos debido a la congestión en las zonas comunes del aeropuerto.
A pesar del cambio, el impacto se limitará a una minoría de viajeros. La compañía subraya que sólo el 20% de sus pasajeros factura equipaje, y que sólo ellos se verán afectados por el nuevo horario.
El 80% restante, que sólo viaja con equipaje de mano, no experimentará ningún cambio en su rutina: seguirá facturando por internet con antelación y se dirigirá directamente a la puerta de embarque al llegar al aeropuerto.






