Se prevé que el avión renovado realice los vuelos de puesta en servicio definitivos antes de entrar en servicio, lo que contribuirá a modernizar los desplazamientos aéreos presidenciales y a mantener la continuidad operativa mientras continúan los trabajos en la próxima generación de aviones oficiales.

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La aeronave, un Boeing 747-8 modificado, ha sido equipada con sistemas de comunicaciones y seguridad actualizados para cumplir con los requisitos presidenciales. Las autoridades afirman que el avión servirá de puente hasta que se entreguen, a finales de esta década, dos aviones Air Force One construidos expresamente para este fin. Los defensores de esta medida argumentan que permite renovar antes la flota presidencial, al tiempo que se mantiene la continuidad operativa.