Veo algo más importante.
Es una señal de que la movilidad global ya no es solo una opción de estilo de vida. Se ha convertido en una forma de gestión del riesgo de la cartera.
Los inversores más exitosos del mundo entienden el concepto de «opcionalidad».
Diversifican entre clases de activos, divisas, empresas y zonas geográficas. Ahora están haciendo lo mismo con la residencia.
Una segunda residencia ya no se reduce simplemente al lugar donde alguien quiere vivir. Se trata de contar con un plan B sólido, con opciones para uno mismo y para la familia.
Para las familias con un elevado patrimonio, ese Plan B puede incluir estabilidad política, planificación fiscal, acceso a la sanidad, educación, seguridad y la capacidad de desplazarse libremente entre regiones. Por eso los programas de residencia y ciudadanía siguen atrayendo un importante capital global.
Portugal sigue siendo una de las opciones más atractivas.
A través del programa de la «Golden Visa» de Portugal, los inversores que cumplan los requisitos pueden obtener una vía para conseguir la residencia en uno de los países más seguros y atractivos de Europa, al tiempo que se mantiene un requisito de estancia física relativamente bajo. Para muchas familias, ofrece algo poco habitual: acceso a Europa, calidad de vida y exposición a la inversión en una sola estructura.
Aquí es donde nuestro próximo Fondo de la «Golden Visa» de Portugal para Hostelería y Turismo encaja en la tendencia general.
El fondo se está configurando en torno a dos ideas.
En primer lugar, los inversores buscan flexibilidad en cuanto a la residencia a nivel mundial.
En segundo lugar, el sector hotelero y turístico de Portugal sigue siendo una de las mejores formas de participar en el crecimiento a largo plazo del país.
Nuestra estrategia consiste en centrarnos en hoteles boutique y empresas turísticas fragmentadas y gestionadas de forma independiente en mercados portugueses sólidos. Muchas de estas empresas gozan de una buena ubicación, pero adolecen de una gestión deficiente. Es posible que carezcan de sistemas modernos de gestión de ingresos, marketing centralizado, poder de compra, tecnología y una estructura operativa profesional.
Esto supone una clara oportunidad de creación de valor.
Nos centramos en adquirir empresas con un rendimiento inferior al esperado en mercados con un rendimiento superior, mejorar las operaciones, generar eficiencias de escala y construir una plataforma hotelera a lo largo del tiempo.
Se trata de la misma lógica de capital riesgo que se aplica en otros sectores fragmentados: comprar activos de calidad, profesionalizar las operaciones, crear escala y generar valor empresarial.
La supuesta maniobra de Peter Thiel no tiene que ver realmente con Argentina.
Se trata de la «opcionalidad».
Para los inversores que miran hacia Europa, Portugal ofrece ese mismo concepto a través de una vía regulada de «Golden Visa», respaldada por uno de los mercados hoteleros más sólidos del continente.
La próxima generación de personas acaudaladas no solo se preguntará: «¿Dónde debo invertir?».
Se preguntará: «¿Dónde quiero tener opciones para mí y para mi familia?».
Para muchos, Portugal será la respuesta.









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