La Encuesta Bancaria sobre el Mercado Crediticio señala que la reducción de la demanda de crédito por parte de las pequeñas y medianas empresas (pymes) se debió a una menor necesidad de financiación para la inversión, aunque este factor no influyó en la evolución global de las solicitudes de préstamos por parte de las empresas.

En el segmento de particulares, las entidades bancarias registraron un ligero descenso de la demanda de préstamos hipotecarios, mientras que la demanda de préstamos al consumo se mantuvo prácticamente sin cambios.

La reducción de la demanda de préstamos para la adquisición de vivienda se debió principalmente a las perspectivas del mercado inmobiliario y al nivel general de los tipos de interés.

En cuanto al consumo y otros fines, el gasto de los consumidores financiado mediante préstamos garantizados con activos inmobiliarios contribuyó ligeramente al aumento de la demanda, aunque sin afectar al total.

Para el tercer trimestre, las entidades bancarias prevén un ligero aumento de la demanda de crédito por parte de las pymes, en todos los plazos de vencimiento de los préstamos.

Por el contrario, esperan un nuevo descenso de la demanda de préstamos hipotecarios, mientras que las solicitudes de crédito al consumo deberían mantenerse.

En cuanto a la oferta, se observaron criterios de concesión de crédito ligeramente más restrictivos para las pymes y los préstamos a largo plazo.

En el caso de los particulares, los criterios para los préstamos hipotecarios fueron ligeramente más restrictivos, mientras que no se observaron cambios en el crédito al consumo ni en otros fines.

En el caso de las pymes, «la percepción de los riesgos asociados a la situación y las perspectivas de empresas o sectores de actividad específicos y, en menor medida, los riesgos asociados a la situación y las perspectivas económicas generales, contribuyeron ligeramente a unos criterios de concesión más restrictivos», señaló el BdP.

Por el contrario, la competencia de otras entidades bancarias contribuyó ligeramente a que los criterios para las empresas fueran menos restrictivos.

En cuanto a la proporción de solicitudes de crédito denegadas, no se registraron cambios en el segmento empresarial, mientras que en el caso de los particulares se observó un ligero aumento en el segmento de la vivienda y ningún cambio en el de consumo.