La finca Quintosapore, en Umbría, afirma que sus métodos —entre los que se incluyen la selección natural de semillas, los microorganismos y las frecuencias electromagnéticas— han contribuido a producir hortalizas tradicionales resistentes, al tiempo que han reducido los costes agrícolas a largo plazo.

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Esta explotación familiar afirma que su enfoque regenerativo ha creado puestos de trabajo, ha reducido los costes de producción y ha animado a más jóvenes a plantearse dedicarse a la agricultura. Los hermanos Giuggioli esperan que otros agricultores adopten técnicas concretas, como el acolchado con papel o los tratamientos microbianos del suelo, en lugar de todo el sistema. Citan investigaciones europeas que sugieren que las explotaciones agroecológicas pueden superar económicamente a la agricultura convencional en las condiciones adecuadas.