El hombre, que estaba de vacaciones con su familia, había perdido el conocimiento mientras nadaba y fue rescatado del agua por el capitán de una embarcación turística, que acudió en su ayuda tras recibir las llamadas de auxilio del padre de la víctima.

Tan pronto como la persona fue subida a bordo del barco, un médico que también viajaba como pasajero comenzó a practicarle la reanimación cardiopulmonar (RCP), lo que supuso una intervención prolongada y continua llevada a cabo conjuntamente por la Guardia Costera griega y el equipo de urgencias médicas durante todo el trayecto hasta el puerto y, posteriormente, hasta el hospital. Las medidas básicas de soporte vital se mantuvieron durante unos 79 minutos hasta que la víctima fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General de Zante.

Las autoridades locales y el personal médico presente destacaron la importancia de un rápido rescate acuático y de las medidas de reanimación inmediatas y continuas para restablecer los signos vitales del paciente. Aunque el ciudadano portugués ingresó en el hospital intubado y en estado crítico, su estado clínico es estable.