Estos sistemas proporcionan agua de forma fiable sin necesidad de recurrir al costoso gasóleo o la gasolina, lo que permite que los cultivos crezcan incluso durante sequías prolongadas. La iniciativa está mejorando la productividad agrícola, la seguridad alimentaria y los ingresos de los hogares, al tiempo que reduce la vulnerabilidad de los agricultores ante la escasez de combustible y las condiciones meteorológicas impredecibles.

Se han instalado bombas de agua alimentadas con energía solar en el centro de Etiopía y en los alrededores de Adís Abeba, gracias a un programa liderado por Farm Africa.

Una cooperativa hortícola de 25 miembros consumía anteriormente 2.300 litros de gasóleo durante un ciclo de cultivo de tres meses. Se espera que el cambio a la energía solar permita a la cooperativa ahorrar casi 6.000 dólares en costes de combustible, al tiempo que elimina su uso de gasóleo y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas.