Entre los países europeos, Portugal ocupó el puesto 19 en cuanto a la frecuencia con la que los clientes se vieron afectados por actividades cibernéticas maliciosas durante el primer semestre de 2026.

En su séptima edición, el informe destaca el papel cada vez más importante de la inteligencia artificial en el panorama de la ciberseguridad, ya que tanto los atacantes como los equipos de seguridad la utilizan para acelerar los procesos y operar a gran escala.

Intenciones de los usuarios

Para los ciberdelincuentes, esta tecnología permite descubrir vulnerabilidades, analizar información y adaptar los ataques con mayor rapidez.

Por su parte, los equipos de seguridad utilizan la IA para identificar e investigar amenazas y responder de forma más eficiente.

A pesar de estos avances, las cuentas comprometidas y las credenciales robadas siguen siendo una de las principales vías por las que los atacantes obtienen acceso a las organizaciones.

Por lo tanto, la protección de la identidad se ha identificado como un motivo de preocupación, ya que el phishing representó el 23 % de las intrusiones registradas en 2026.

Microsoft aconseja a las organizaciones que refuercen las medidas de seguridad en torno a sus identidades digitales, especialmente en el caso de las cuentas críticas, para reducir las posibilidades de una brecha inicial y evitar que los ataques se propaguen aún más.

Además, los organismos gubernamentales y los servicios públicos siguen siendo objeto de una atención significativa por parte de los ciberatacantes, ya que representan el 27 % de la actividad registrada este año.

Sector objetivo

Este sector se considera un objetivo atractivo porque las organizaciones públicas poseen información sensible y prestan servicios esenciales.

Además, están conectadas a redes más amplias en las que participan organismos públicos, empresas tecnológicas, proveedores de servicios y operadores de infraestructuras críticas.

Pedro Soares, director de Seguridad Nacional de Microsoft Portugal, afirmó que el panorama de la ciberseguridad había entrado en una nueva fase en la que ya no bastaba con limitarse a prevenir los ataques.

Añadió que las organizaciones también deben ser capaces de responder con rapidez, proteger sus identidades digitales y mantener en funcionamiento las operaciones esenciales cuando se produzcan incidentes, y explicó que la resiliencia ha cobrado cada vez más importancia tanto para la seguridad como para la competitividad.

Del mismo modo, el informe advierte de que las amenazas cibernéticas son cada vez más rápidas, están más interconectadas y resultan más difíciles de contener.

En este contexto, la resiliencia implica algo más que recuperarse tras un ataque.

Según Microsoft, también significa prepararse para incidentes que pueden propagarse rápidamente por múltiples organizaciones y que requieren respuestas coordinadas para mantener en funcionamiento los servicios esenciales.

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