"Estas dos subastas que se celebrarán ahora prevén un número máximo de vehículos de 900, pero el 40% -y esto es un cambio de paradigma-, como mínimo, tendrán que ser bicicletas eléctricas compartidas, lo que, en cierto sentido, reducirá el número de patinetes y aumentará el de bicicletas", dijo Pedro Baganha en la reunión de la cámara.
El concejal responsable de Urbanismo y Espacio Público y Vivienda respondía así a una recomendación de la CDU para "un mejor uso y un mayor control del uso de los patinetes en Oporto".
"Estamos lanzando una subasta pública para elegir dos nuevos operadores, pero no se trata de vehículos nuevos, sino de la sustitución de contratos que finalizarán en mayo", explicó el concejal.
Se trata de la licitación, el viernes, de dos licencias de operadores de movilidad blanda, para un total de 700 vehículos, con posibilidad de ampliar hasta 900.
El vicepresidente del Ayuntamiento de Oporto, Filipe Araújo, abrió la puerta a la "posibilidad de, si aparece este contingente de bicicletas, poder utilizar la tarjeta Oporto, equipar también a los propios ciudadanos de Oporto para utilizar estos medios", que tienen "costes más elevados" y son "utilizados por personas que van a la ciudad y no tienen medios de transporte".
Se trata de un camino hacia "la introducción de la bicicleta como medio de transporte compartido en la ciudad, que muchas ciudades utilizan sin tener 'docking stations' [estaciones de aparcamiento] para las diferentes bicicletas, porque la ocupación del espacio público es completamente diferente".
En cuanto a la instalación de estos aparcamientos, "en la ciudad de Oporto no hay espacio público suficiente para ello", consideró Filipe Araújo.
La concejala de la CDU Joana Rodrigues advirtió que "ha habido más accidentes, mayor descuido en el abandono de los scooters", recordando que, "por parte de los operadores, debe haber mayor cuidado en el cumplimiento de las normas que existen".






