Dirigida por mujeres bakairi, una brigada de bomberos voluntarios lleva cuatro años protegiendo el territorio indígena de Santana, de 73.000 hectáreas, después de que los devastadores incendios de 2018 dejaran al descubierto la inacción del gobierno.

El trabajo del equipo no se limita a combatir las llamas, sino también a mantener vivo el conocimiento ancestral y salvaguardar los ecosistemas amenazados.






