"Aunque reconocemos la urgencia y la importancia de la transición energética, consideramos que el proyecto en cuestión no cumple los criterios mínimos de sostenibilidad territorial, ecológica y social", declaró la asociación ecologista.
La central solar fotovoltaica de Sophia abarca los municipios de Fundão, Idanha-a-Nova y Penamacor, en el distrito de Castelo Branco, y representa una inversión de 590 millones de euros, para una capacidad de 867 MWp (megavatios pico).
Rewilding Portugal declaró que se han revelado impactos significativos e irreversibles en ecosistemas de alto valor, en el paisaje rural de Gardunha y en las comunidades que han estado invirtiendo en regeneración ecológica y turismo de naturaleza.
"Entendemos, por tanto, que el proyecto Sophia no representa una transición energética justa, sino un modelo de artificialización territorial incompatible con los principios de conservación, restauración ecológica y cohesión territorial".
Los ecologistas basan su posición en un análisis detallado de los datos oficiales del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y en la evaluación de los riesgos ecológicos, sociales y territoriales que el proyecto representa para los municipios de Fundão, Penamacor e Idanha-a-Nova, con impactos significativos e irreversibles sobre los ecosistemas locales, el paisaje, las comunidades de esa región y el modelo de desarrollo sostenible del territorio.
Falta de transparencia
"La falta de transparencia en este proceso es un aspecto grave que debería haberse abordado antes. La falta de claridad sobre los orígenes y las intenciones de la inversión plantea dudas legítimas sobre su marco estratégico y medioambiental." La asociación también declaró que rechazar este proyecto no significa rechazar la energía solar, sino exigir una planificación responsable, transparencia y justicia ecológica.
También argumentó que existen muchas otras zonas ya artificializadas, abandonadas tras el uso y la intervención humana, o incluso las cubiertas de edificios públicos y otras franjas, que permitirían la producción de esta energía sin implicar la destrucción de hábitats y la creación de un monocultivo tecnológico.
"Hace falta valentía para tomar estas decisiones, porque las centrales solares a gran escala, si están mal ubicadas, sustituyen ecosistemas vivos por superficies muertas, creando desiertos ecológicos en un país que necesita renaturalizarse, reconectarse y restaurarse."
Los ambientalistas propusieron al Gobierno y a las autoridades competentes que promuevan el mapeo de áreas artificializadas disponibles para este tipo de instalaciones, incentivos fiscales robustos para la colocación de paneles en edificios públicos, logísticos e industriales, y la creación de un programa de Transición Energética con la Naturaleza, que garantice que cada megawatt producido contribuya también a restaurar los ecosistemas, y que se produzca sin ponerlos en riesgo. "Dados los hechos presentados y la gravedad de los impactos reconocidos por la propia EIA, Rewilding Portugal solicita el rechazo total del proyecto Sophia y de las líneas de Muy Alta Tensión (MAT) asociadas."









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