El nuevo coche es el BEN, desarrollado en el Centro de Ingeniería y Desarrollo(CEiiA), que ya ha recibido el certificado de homologación de la Unión Europea, lo que significa, en la práctica, que ya se puede conducir en Europa.

El pequeño modelo debería entrar en producción a gran escala el año que viene, no sólo en Portugal, sino también en Europa.

Con un precio previsto de 8.000 euros, según un comunicado de prensa, se está negociando la fabricación de 20.000 unidades al año "de forma descentralizada" de aquí a 2030.

Se trata de un coche eléctrico asequible, que además es el primero de su clase con contador de emisiones de dióxido de carbono. La tecnología AYR permite compensar las emisiones generadas durante la producción.

Basado en la plataforma modular Body, el vehículo tiene un interior flexible y configurable, con hasta tres plazas y una capacidad de carga de 100 a 400 litros. Está preparado para la conducción autónoma y es adaptable a diversos fines.

La plataforma digital Spirit, externa al vehículo, engloba varias funcionalidades: "identificación y personalización del usuario mediante sistemas biométricos, acceso mediante una llave digital compartida por la comunidad, configuración del vehículo al servicio, inteligencia y análisis de datos". También se anuncia una "integración total entre vehículos, usuarios e infraestructura".

El comunicado de prensa afirma que este e-car nacional está "diseñado para ser utilizado y comercializado como un servicio".

Estéticamente, el BEN se asemeja a modelos de micromovilidad como el Citroën Ami o el Fiat Topolino, que en Portugal se pueden conducir legalmente a partir de los 16 años.