Tendrán que mostrar un pasaporte británico válido o un Certificado de Derecho (COE) digital para demostrar su ciudadanía británica. Se espera que el cambio afecte a más de 1,2 millones de personas en todo el mundo.

Nuevas normas: Demuestre su ciudadanía británica o corra el riesgo de que le denieguen el embarque

La ley supone un gran cambio respecto a la situación anterior, cuando los ciudadanos con doble nacionalidad podían utilizar simplemente el pasaporte que más les conviniera. A partir de finales de febrero, las compañías aéreas estarán obligadas a comprobar que toda persona que afirme ser de nacionalidad británica tiene un pasaporte británico válido o un Certificado de Derecho (COE) vinculado a su cuenta de Visados e Inmigración del Reino Unido. A los pasajeros que no puedan mostrar estos documentos se les denegará el embarque.

El pasaporte británico cuesta unas 97 libras (algo más de 110 euros) y su tramitación puede tardar entre tres y seis semanas, o más si se solicita desde fuera del Reino Unido. El Certificate of Entitlement (COE), por el contrario, no caduca pero tiene un precio más elevado, de unas 560 libras (unos 650 euros), y requiere una cita biométrica. Según el gobierno británico, los solicitantes que presenten sus documentos en línea y por correo postal pueden esperar una decisión en unas ocho semanas.

La nueva norma ya está causando confusión y frustración, sobre todo a los viajeros con planes a corto plazo. Los pasajeros de más edad pueden tener dificultades con los procesos en línea y digitales, lo que crea retos adicionales tanto para las aerolíneas como para los viajeros. Algunos ciudadanos con doble nacionalidad han criticado la forma en que se ha comunicado la normativa, afirmando que no está claro cuáles son las normas ni quién las aplica.