Los artículos científicos deben ser escritos por investigadores experimentados y enviados a revistas que deben garantizar un determinado nivel de calidad. Para garantizar una calidad adecuada, las revistas contratan a especialistas en la materia para que evalúen la calidad del trabajo y, en función de los comentarios, se aprueba o rechaza su publicación. Este proceso se denomina revisión por pares.

Pero con los años ha quedado claro que ya no basta con citar un artículo para ganar una discusión. En todo caso, es más importante que el público entienda cómo situar un artículo científico en su contexto y cuál puede ser su relevancia real.

Por qué debemos ser más cuidadosos con las referencias científicas

Cada año se publican unos 3,4 millones de artículos. El Índice Nature 2024 muestra que Estados Unidos y China dominan las publicaciones, mientras que Portugal ocupa el puesto 29 en cifras absolutas. Sin embargo, países como Pakistán, Vietnam e India lideran el número de artículos per cápita. La publicación científica está aumentando en todo el mundo. Esto podría significar que más países invierten en investigación, que más científicos trabajan en cuestiones importantes o que existe una mayor curiosidad. Sin embargo, plantea retos: ¿cómo podemos evaluar millones de artículos y confiar en sus resultados? Los artículos retirados son una tendencia preocupante. Los editores retiran publicaciones con problemas graves, como mala conducta, fallos metodológicos o problemas éticos.

La situación se complica aún más cuando los artículos se citan en debates públicos. Es frecuente ver afirmaciones opuestas apoyadas ambas por "estudios". Un ejemplo bien conocido es un artículo de 1998 que sugiere una relación entre la vacuna triple vírica y el trastorno del espectro autista. El estudio recibió una amplia atención mediática y contribuyó a un descenso de las tasas de vacunación. Investigaciones posteriores revelaron graves errores metodológicos, conflictos de intereses y violaciones éticas, por lo que el artículo acabó siendo retirado. A pesar de ello, algunos personajes públicos siguen citándolo, repitiendo afirmaciones desacreditadas desde hace tiempo por la comunidad científica.

Es importante señalar que el hecho de que un artículo sea refutado posteriormente no significa necesariamente que los científicos hayan sido deshonestos. A menudo, refleja cómo progresa la ciencia: a través de múltiples estudios que prueban la misma cuestión desde diferentes ángulos.

Autor: João R. Neves ;

Por qué se publican tantos artículos

La organización de la ciencia moderna presiona muchas veces a los investigadores para que fabriquen o manipulen los resultados con el fin de conseguir financiación y mantener sus posiciones académicas. Esto lleva a esquemas de Paper Mill que producen artículos con datos fabricados por una tarifa o intercambian acreditaciones de autoría para aumentar el número de publicaciones. Las revistas depredadoras ofrecen publicaciones con una revisión por pares mínima o nula para maximizar los beneficios. Incluso sin mala praxis, los incentivos influyen sutilmente en la investigación. Los estudios de replicación, que verifican la fiabilidad de resultados anteriores, rara vez son factibles debido a la dificultad de conseguir financiación. Por último, es frecuente que los resultados negativos no se publiquen porque las revistas no tienen interés en aceptarlos, ya que dan prioridad a las pruebas transformadoras.


¿Significa esto que no se puede confiar en la ciencia?

Por supuesto que no. Debido a su naturaleza autocorrectiva, la ciencia sigue siendo el método más fiable que tenemos para entender el mundo. Un solo artículo no define su fuerza, pero contribuye al proceso colectivo de comprobación, replicación y validación. Así, el proceso científico es capaz de corregirse a sí mismo a lo largo del tiempo descubriendo posibles fallos, rehaciendo experimentos para validar o refutar una hipótesis anterior. En ese sentido, lo que hoy parece cierto y convincente mañana puede quedar desacreditado. Por ejemplo, entre los siglos XVII y principios del XX, se aconsejaba el tabaco para tratar el asma y otras enfermedades respiratorias. En aquella época, basándose en las mejores pruebas disponibles, los conocimientos de los médicos apuntaban en esa dirección. Sin embargo, ahora sabemos mejor que no sólo no trata, sino que empeora esas afecciones. Esta corrección constante, aunque pueda parecer contradictoria, es la forma en que progresa el conocimiento.

Tipos de artículos científicos

Cuando la gente cita "un estudio", suele imaginarse un artículo original de investigación. Sin embargo, éste no es el único tipo de escrito científico. La literatura científica comprende diversos trabajos con finalidades distintas. Los más comunes son los artículos de investigación originales que presentan nuevos experimentos o datos. Los estudios exploratorios investigan direcciones de investigación nuevas o pasadas por alto, y a menudo concluyen con una hipótesis estructurada y un llamamiento a seguir investigando. La investigación confirmatoria sigue una estructura más estricta, diseñada para probar una hipótesis específica.

Autor: João R. Neves ;

Aunque la mayoría de la gente piensa que los artículos son estudios confirmatorios, yo diría que la mayoría (dependiendo del campo) son exploratorios. En cualquier caso, estos estudios abordan cuestiones específicas, por lo que un solo estudio por sí solo rara vez proporciona una respuesta definitiva.

Los artículos de revisión resumen los resultados de muchos estudios sobre un tema y ofrecen una visión más clara de los conocimientos de la comunidad científica. La mayoría de las revisiones son narrativas y carecen de una estrategia de búsqueda definida, lo que puede reflejar la intención de los autores. Los enfoques estructurados incluyen las revisiones sistemáticas y los metaanálisis. Las revisiones sistemáticas siguen una metodología definida para buscar bibliografía, incluidas palabras clave, bases de datos y criterios. Los metaanálisis recogen datos cuantitativos de los estudios y los analizan estadísticamente para determinar la dirección de las pruebas combinadas.

Por último, los investigadores podrían discutir interpretaciones en lugar de presentar nuevos resultados en comentarios o artículos de opinión. Reconocer el tipo de artículo ayuda a juzgar el peso de sus conclusiones.

¿Podemos saber si un estudio es fiable?

Sería conveniente que cada artículo científico viniera acompañado de una puntuación de fiabilidad. Algunas herramientas ya intentan hacer algo parecido analizando las citas, comprobando la coherencia estadística o evaluando si los métodos se presentan con claridad. Sin embargo, juzgar la fiabilidad de una investigación basándose únicamente en el artículo es más complicado. La solidez de un estudio depende de factores como el diseño experimental, el tamaño de la muestra y la concordancia de los resultados con trabajos anteriores.

Aun así, algunas preguntas sencillas pueden ayudar a situar un estudio en su contexto. Una de ellas es si la afirmación se basa en un único artículo o en varios estudios que llegan a conclusiones similares. El conocimiento científico tiende a reforzarse cuando distintos grupos de investigación obtienen resultados comparables a lo largo del tiempo. Puede buscar esto en las citas de la introducción y la discusión del artículo. También puede ser útil fijarse en cómo se realizó el estudio. Las muestras muy pequeñas, la falta de grupos de control o las descripciones vagas de los métodos pueden sugerir que los resultados deben interpretarse con cautela. Para profundizar en estos temas, fíjese en los métodos y en los subtítulos de los gráficos. Por último, cabe preguntarse si el resultado encaja en un cuerpo de investigación más amplio. Un estudio que concuerda con hallazgos consistentes en muchos trabajos suele tener más peso que un resultado sorprendente que aún no se ha confirmado. Para comprobarlo, puede ser necesario echar un vistazo a bases de datos científicas, como PubMed, Web of Science u otras bases de datos más comunes en el campo de estudio. Por este motivo, los científicos rara vez se basan en un único artículo, sino en la acumulación de pruebas a lo largo del tiempo.

Al fin y al cabo, un artículo científico no es una respuesta definitiva. Es una contribución a una conversación en curso sobre cómo funciona el mundo. Así pues, la próxima vez que alguien diga que "la ciencia dice" o que "un estudio demuestra" algo, quizá merezca la pena detenerse un momento. Un solo artículo rara vez zanja un debate. Aprender a leer los artículos científicos de esta manera puede ser el paso más útil para navegar por el abrumador panorama de las publicaciones modernas.