Se trata de una carrera inusual, por no decir otra cosa, y no se corre en el país del queso, los Países Bajos, sino en Gloucestershire, en el Reino Unido.

Un holandés, Niels Wennemars, fue el ganador de una de las carreras celebradas el 25 de mayo de este año.

El objetivo de los competidores es atrapar el queso; sin embargo, éste lleva alrededor de un segundo de ventaja y puede alcanzar grandes velocidades, suficientes para derribar y herir a un espectador. La primera persona que cruza la línea de meta al pie de la colina gana el queso, aunque nunca llega a atraparlo.

Los hombres compiten en tres carreras de descenso y Niels Wennemars ganó la segunda. El joven Niels participaba por primera vez en esta carrera, y cuando le preguntaron por qué quería competir, respondió: "El queso pertenece a Holanda, y quiero traerlo a casa".

No se conocen realmente los orígenes de esta carrera. Se describió por primera vez en 1836, pero se cree que es una tradición mucho más antigua, de al menos seiscientos años, según creen.