Las líneas ferroviarias se han diseñado tradicionalmente con un único objetivo: transportar personas y mercancías.
Pero, ¿y si esa misma infraestructura también pudiera generar electricidad?
Una startup suiza cree haber encontrado una forma práctica de hacerlo instalando paneles solares desmontables directamente entre las vías férreas, lo que convertiría miles de kilómetros de vías existentes en potenciales fuentes de energía renovable.
Si tiene éxito, la idea podría ayudar a los países a ampliar la producción de energía solar sin necesidad de utilizar valiosas tierras de cultivo ni construir nuevos parques solares.
Un nuevo uso para la infraestructura existente
A diferencia de los parques solares convencionales, este concepto aprovecha el terreno ya existente.
Se instalan paneles fotovoltaicos especialmente diseñados en el espacio entre los raíles, una zona que suele recibir luz solar ininterrumpida durante todo el día pero que no tiene ningún otro uso.
El sistema se ha diseñado de tal forma que los paneles se puedan retirar rápidamente siempre que sea necesario realizar tareas de mantenimiento ferroviario, lo que permite a los ingenieros acceder a las vías sin grandes interrupciones.
Los promotores afirman que la instalación también puede llevarse a cabo utilizando maquinaria especializada capaz de colocar grandes secciones de paneles en un periodo relativamente corto.
¿Cuánta electricidad podría generar?
Aunque un solo tramo de vía férrea podría producir solo cantidades modestas de energía, el potencial se vuelve significativo cuando se considera a escala nacional.
Muchos países europeos cuentan con miles de kilómetros de vías férreas, lo que crea una enorme red de superficies sin utilizar que podrían contribuir a la generación de electricidad renovable.
La energía producida podría inyectarse en la red eléctrica pública o utilizarse para alimentar la infraestructura ferroviaria cercana, las estaciones o los sistemas de señalización, reduciendo así la dependencia de los combustibles fósiles.
¿Por qué no se está haciendo esto ya en todas partes?
La idea parece sencilla, pero el entorno ferroviario plantea retos de ingeniería únicos.
Los paneles solares deben soportar la vibración constante provocada por el paso de los trenes, condiciones meteorológicas extremas, suciedad, polvo, residuos de frenado y operaciones de mantenimiento periódicas.
Los ingenieros también deben asegurarse de que los paneles no interfieran con los equipos de señalización, no provoquen deslumbramiento a los maquinistas ni pongan en peligro la seguridad ferroviaria.
Estas son precisamente las preguntas que el proyecto piloto pretende responder antes de cualquier implantación a mayor escala.
Una búsqueda cada vez mayor de nuevos espacios para la energía solar
En toda Europa, los gobiernos buscan cada vez más lugares donde instalar energía renovable sin afectar a la agricultura ni a los paisajes naturales.
En los últimos años han surgido marquesinas solares sobre aparcamientos, parques solares flotantes en embalses y paneles fotovoltaicos a lo largo de las autopistas.
Los corredores ferroviarios podrían convertirse en la próxima frontera.
Al hacer un uso productivo de la infraestructura ya existente, los países podrían ampliar la generación de energía renovable sin alterar significativamente el paisaje circundante.
¿Podría funcionar esto en toda Europa?
Si la tecnología demuestra ser fiable y rentable, el concepto podría replicarse en las redes ferroviarias de países como Portugal, Francia, Alemania, Italia y España.
Mientras Europa continúa su transición hacia una energía más limpia, proyectos innovadores como este demuestran que la generación de energía del futuro no siempre requiere la construcción de nuevas infraestructuras; a veces, simplemente se trata de replantearse las que ya tenemos.
Queda por ver si los ferrocarriles solares se generalizarán, pero una cosa es segura: las vías por las que circulen los trenes del mañana también podrían ayudar a suministrar energía a los hogares del futuro.








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