El país ocupó el primer puesto tras reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la producción de electricidad y ampliar al mismo tiempo el uso de energías renovables. Estonia también ha sido reconocida por su labor de protección de la biodiversidad y se ha fijado el objetivo de cubrir su demanda anual de electricidad con energías renovables para 2030.
Créditos: Unsplash; Autor: Stefan Hiienurm;
El Índice de Desempeño Medioambiental, que se publica cada dos años, evalúa a 177 países en función de indicadores relacionados con el clima, la biodiversidad y la salud medioambiental. Estonia obtuvo una puntuación de 75 sobre 100, lo que pone de relieve los retos que aún afronta a pesar de encabezar la clasificación. Los investigadores señalaron que la mayoría de los países siguen sin estar en el buen camino para alcanzar las emisiones netas cero para 2050 y advirtieron de que serán necesarias nuevas políticas para acelerar la reducción de las emisiones a nivel mundial.








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