En un informe de seguimiento y rendición de cuentas publicado hoy sobre el Fondo Social de Emergencia —creado tras el sistema de tormentas «Kristin», que afectó gravemente a la región de Leiria hace seis meses—, Cáritas explicó que «se tramitaron 131 expedientes» en los municipios de Leiria, Ourém, Marinha Grande, Pombal y Batalha.

La tramitación de cada caso ha supuesto una visita a domicilio, la recopilación de documentación socioeconómica, una evaluación técnica y una decisión del comité de asignación del Fondo, dedicado a apoyar a las familias afectadas por la catástrofe.

Este comité está formado por siete miembros que prestan sus servicios de forma voluntaria y que cuentan con «experiencia en los ámbitos social, financiero, jurídico y comunitario», precisó la institución.

A fecha de 15 de julio, el Fondo contaba con un saldo de 2 493 936,89 €.

De los 131 casos, se aprobaron 49, lo que significa que se concedió ayuda por un total de 505 988,86 €.

Según el informe, 43 casos se encuentran actualmente en fase de estudio, mientras que los 39 restantes fueron rechazados. En la mayoría de los casos, el rechazo se debió a «la imposibilidad de establecer contacto u obtener la documentación necesaria, al incumplimiento de los criterios de elegibilidad o a que las necesidades estaban plenamente cubiertas por otros medios», como seguros o ayudas estatales.

El municipio de Leiria registró el mayor número de solicitudes de ayuda aprobadas (33), seguido de Ourém (9), Marinha Grande (5) y Pombal (2).

En cuanto a las 49 familias con derecho a recibir ayuda, lo que supone un total de 122 personas que reciben apoyo directo, Cáritas Diocesana explicó que el perfil de edad revela una presencia significativa de niños y personas mayores, los grupos de población más vulnerables a las emergencias de vivienda.

«La presencia de 34 niños (27,9 %) y 26 personas mayores (21,3 %) —que en conjunto representan casi la mitad de los beneficiarios (49,2 %)— subraya la relevancia de la intervención de Cáritas», afirmó la organización, destacando que «estos grupos tienen menor capacidad para la resiliencia económica independiente y se enfrentan a mayores dificultades a la hora de orientarse en los sistemas de ayudas públicas».

La institución señaló además que «entre las 49 familias atendidas, se dieron casos de desplazamiento temporal, con familias alojadas en casas de familiares o amigos, o en viviendas provisionales, a la espera de que se repararan sus propios hogares».

«El tamaño medio de los hogares, de 2,5 personas, refleja un predominio de familias pequeñas, muchas de ellas monoparentales o personas mayores que viven solas, con una capacidad limitada para compartir los costes de la realojación», observó.

En cuanto al tipo de ayuda prestada, la inmensa mayoría «se destina a la reparación y reconstrucción de viviendas (el 93,2 % de la financiación aprobada); esto refleja la naturaleza de los daños causados por la tormenta Kristin, que afectó principalmente a los tejados, las estructuras y las instalaciones de las viviendas permanentes de las familias».

Cáritas Leiria añadió que, «además de tramitar y gestionar las solicitudes para el Fondo, el equipo técnico de Cáritas lleva a cabo una evaluación social en profundidad de cada hogar», señalando que «el análisis de las condiciones socioeconómicas de cada familia revela con frecuencia situaciones de necesidad o derechos no reclamados».

«En tales casos, el equipo deriva a las familias a los servicios adecuados y les ayuda activamente a solicitar ayudas complementarias de la Seguridad Social y otros organismos pertinentes». Para Cáritas, esta labor —«invisible en las estadísticas del Fondo»— tiene un «enorme impacto en las condiciones de vida de las familias» y representa un «enfoque integral que distingue la intervención social de base de la mera distribución de ayudas puntuales».