Hizo estas declaraciones en el municipio de Gavião, en el distrito de Portalegre, donde abogó por unas políticas migratorias gubernamentales más estrictas sin dejar de lado los esfuerzos por atraer la mano de obra necesaria para el dinamismo económico nacional.

Según Castro Almeida, la era de las «puertas de par en par» a la inmigración no arrojó resultados positivos para el país, lo que justifica la imposición de límites a la entrada indiscriminada de ciudadanos. Sin embargo, el ministro rechazó la idea de que Portugal se esté cerrando al mundo exterior, y destacó la existencia de un canal prácticamente acelerado para acoger a cualquier persona que cumpla las condiciones adecuadas para incorporarse al mercado laboral y cuente con una solución de vivienda.

La postura del ministro de Economía coincide con las declaraciones del primer ministro Luís Montenegro, quien abogó por una estrategia centrada en la integración efectiva y digna de los migrantes, a través del acceso al empleo, la vivienda, la sanidad y la educación, en lugar de modelos que fomenten flujos migratorios irregulares o incontrolados.

Al evaluar el panorama económico, Castro Almeida destacó el buen comportamiento del mercado laboral portugués, señalando que los bajos niveles de desempleo y las cifras de empleo que alcanzan máximos históricos demuestran la necesidad constante de atraer a trabajadores extranjeros para hacer frente a la escasez de mano de obra en sectores económicos clave. Estas medidas gubernamentales se producen en un momento en el que la gestión de los flujos migratorios y el refuerzo de los controles en las fronteras exteriores siguen siendo temas centrales del debate político, tanto a nivel nacional como europeo.