Tres décadas son mucho tiempo, sobre todo ahora que cada verano se celebran tantos festivales por todo el Algarve. Pero mientras nos dirigíamos hacia Portimão el viernes por la tarde, quedó claro que este sigue gozando de gran popularidad.
Cuanto más nos acercábamos, más largas se hacían las colas. Los coches avanzaban lentamente y la gente llegaba de todas partes, todos con destino a la orilla del río. Dice mucho que, tras 30 años, miles de personas sigan acudiendo al festival a pesar de tener tantos otros eventos entre los que elegir.
Una vez allí, el viaje mereció sin duda la pena. El ambiente era fantástico desde el momento en que llegamos. Familias, parejas y grupos de amigos paseaban con comida en la mano, se oía música en directo a lo largo de la orilla del río y se respiraba un auténtico ambiente veraniego. Pasamos la tarde disfrutando de la comida tradicional, escuchando la música y simplemente empapándonos del ambiente.
Celebrado a lo largo de la Zona Ribeirinha, el festival rinde homenaje al legado pesquero de Portimão y a la industria conservera de la sardina, que en su día desempeñó un papel tan importante en la historia de la ciudad. Las sardinas a la parrilla siguen siendo la principal atracción, servidas a la manera tradicional con pan, patatas hervidas y ensalada, pero hay mucho más que ver, desde productos locales y artesanía hasta espectáculos durante toda la noche.
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El festival no se limita a comer sardinas. También celebra la historia pesquera de Portimão, incluyendo una recreación tradicional que muestra cómo se descargaba en tierra la captura del día hace años.
Además, cada noche hay un concierto diferente, y el programa de este año ha vuelto a atraer a algunos de los artistas más conocidos de Portugal. Si a esto le sumamos la comida y el animado ambiente, es fácil entender por qué el festival sigue atrayendo a tanta gente después de todos estos años.



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