El programa será ejecutado por la Cruz Roja Portuguesa (CVP) y financiado por la Fundación Z Zurich, que colabora con organizaciones locales de todo el mundo para trabajar, entre otros objetivos, en la respuesta a las crisis y la adaptación al cambio climático.
La iniciativa está siendo desarrollada por la CVP y la aseguradora Zurich Portugal; en un comunicado publicado, señalaron que el proyecto se centra en la participación activa de la comunidad y en la creación de soluciones locales para la prevención y la preparación ante el cambio climático.
El «Programa de Resiliencia Climática Urbana en Portugal» forma parte de una iniciativa global destinada a apoyar a las comunidades urbanas vulnerables afectadas por el cambio climático. Su objetivo es reforzar la protección de las comunidades frente a los riesgos climáticos, mejorando la preparación, la capacidad de respuesta y la resiliencia ante olas de calor extremas e incendios forestales.
El programa sensibilizará a la población y mejorará sus conocimientos sobre los riesgos, además de facilitar el acceso a formación, herramientas de preparación, ejercicios de simulación y soluciones locales, incluidas técnicas de primeros auxilios. También incluye la planificación de emergencias familiares y una mejor coordinación entre los sistemas de alerta locales, las comunidades y los Servicios Municipales de Protección Civil.
Según el comunicado, se prestará especial atención a los grupos altamente vulnerables, concretamente a las personas mayores, las personas con enfermedades crónicas, los migrantes y las familias con bajos ingresos.
Ambas entidades señalan que Portugal es uno de los países europeos más afectados por los incendios forestales y que, además, ha experimentado un fuerte aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor en los últimos años, «con efectos directos sobre la salud pública y el bienestar social».
La aseguradora afirma que los fenómenos relacionados con el calor en Portugal causaron aproximadamente 2 200 muertes en 2022, y que el impacto económico de los fenómenos meteorológicos extremos ha superado los 13 400 millones de euros desde 1980.









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