Gracias a que los vuelos procedentes de Brest (Francia), Londres-Gatwick y Dublín (Irlanda) llegaban con una diferencia de tan solo 10 minutos entre sí, los pasajeros pudieron desplazarse por el aeropuerto de forma rápida y eficiente.

Para los viajeros que se dirigen al Algarve, una llegada rápida puede marcar una gran diferencia, sobre todo tras un vuelo largo. El aeropuerto de Faro es la principal puerta de entrada a la región, da servicio a millones de pasajeros cada año y ofrece acceso a destinos como Albufeira, Vilamoura, Lagos, Portimão, Tavira y la propia Faro.

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En esta llegada en concreto, todo transcurre sin contratiempos: desde bajar del avión hasta pasar el control de fronteras en menos de cinco minutos. Parece que la llegada al aeropuerto de Faro ha recuperado su eficiencia habitual.