Según las cifras del «Jornal das Notícias», es posible que las reservas de algunos grupos sanguíneos solo alcancen para cubrir dos o tres días de consumo normal.
Sin embargo, el Instituto Portugués de Sangre y Trasplantes (IPST) rebate la idea de que el país se enfrente a una escasez generalizada y afirma que la reserva estratégica nacional se mantiene estable.
Este desacuerdo pone de relieve un problema más amplio dentro del sistema de donación de sangre portugués: mientras que el IPST afirma que los hospitales siguen recibiendo la sangre que necesitan, las organizaciones de donantes sostienen que la falta de personal y la cancelación de sesiones de recogida están dificultando el mantenimiento de unas reservas adecuadas.
Niveles críticos
La Federación Portuguesa de Donantes Voluntarios de Sangre (FEPODABES) afirma que varios grupos sanguíneos se encuentran muy por debajo de los niveles considerados deseables.
Según informa la FEPODABES, los grupos afectados son el A positivo, el A negativo, el O positivo, el O negativo y el B negativo, con algunas reservas que rondan el 40 % del nivel recomendado.
Esta advertencia se produce tras un llamamiento anterior de la FEPODABES en julio, cuando señaló que las reservas de B negativo y O positivo solo eran suficientes para uno o dos días, mientras que las de A negativo, B positivo y O negativo contaban con reservas para entre tres y cinco días, y añadía que Portugal necesita entre 1 000 y 1 100 donaciones de sangre al día para satisfacer la demanda.
Por el contrario, el IPST ofrece una valoración menos grave, ya que sus cifras del 4 de agosto mostraban que las reservas nacionales oscilaban entre los 11 días para el A negativo y los 29 días para el AB negativo, con unas reservas globales de componentes eritrocitarios similares a las de la misma fecha en 2024 y superiores a las de 2023 y 2022.
El instituto afirma que la situación es, en general, estable en el Norte, el Centro, Lisboa y el Valle del Tajo, donde las principales excepciones regionales son el B positivo en el Alentejo y el B negativo y el O positivo en el Algarve, con existencias por debajo del nivel deseado.
Donaciones canceladas
Las organizaciones de donantes han subrayado que esta presión no puede atribuirse simplemente al habitual descenso estival de las donaciones.
Paulo Cardoso, presidente de la Federación de Asociaciones de Donantes de Sangre de Portugal, ha señalado la escasez de médicos y enfermeros, y ha indicado que se han tenido que cancelar algunas sesiones de recogida, lo que, según la federación, echa por tierra el trabajo de las asociaciones locales de donantes y puede desanimar a los voluntarios.
El IPST reconoce que se enfrenta a limitaciones de recursos humanos, pero asegura que el impacto ha sido limitado. Entre enero y el 30 de junio de 2026, se aplazaron 40 sesiones de recogida de sangre debido a la falta de personal, lo que representa el 1,8 % de las 2 094 sesiones programadas durante ese periodo.
Además, el instituto está adoptando medidas organizativas para mejorar la eficiencia de las recogidas.
Temporada de verano
La donación de sangre suele resultar más difícil durante el verano, ya que la gente viaja, se va de vacaciones y se aleja de sus zonas habituales.
El IPST ha reconocido en repetidas ocasiones este efecto estacional, y su campaña de verano hace hincapié en que los hospitales siguen necesitando sangre durante todo el periodo vacacional, a pesar de la disminución de la afluencia de donantes.
Entre las iniciativas recientes se incluyen sesiones de recogida itinerantes en diferentes partes del país.
El IPST y Movijovem también llevaron a cabo una campaña dirigida a donantes de sangre de entre 18 y 30 años, en la que se ofrecía una noche en un albergue juvenil a quienes donaran entre el 10 y el 14 de agosto, con el objetivo de animar a los jóvenes a convertirse en donantes habituales y ayudar a contrarrestar el envejecimiento de la población donante de Portugal.
Plazo de conservación limitado
Mantener un flujo constante de donaciones es especialmente importante porque los componentes sanguíneos no pueden almacenarse indefinidamente.
Los glóbulos rojos pueden conservarse hasta 42 días, las plaquetas tienen una vida útil de solo siete días, mientras que el plasma fresco congelado y el crioprecipitado pueden almacenarse durante un tiempo considerablemente mayor, aunque siguen requiriendo una gestión cuidadosa.
El IPST coordina la reserva estratégica de sangre y los planes de contingencia de Portugal, además de supervisar los sistemas nacionales de seguridad sanguínea y hemovigilancia.








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