Fitch considera que Portugal, junto con Grecia y Chipre, es una «lección» para países como Austria, Bélgica, Finlandia y el Reino Unido, que se enfrentan a «elevados niveles de deuda y déficits persistentes».
Sin embargo, la agencia de calificación ha advertido de una dicotomía en el consenso político, que podría invertir la trayectoria seguida por los países del sur de Europa.
En una nota publicada por Fitch, la agencia explicaba que los factores que explican las constantes mejoras en la calificación de Portugal, Grecia y Chipre desde 2010 ofrecen «una señal clara a los Estados de otras partes de Europa donde la consolidación fiscal ha sido lenta o aún no se ha materializado».
En la misma nota, Fitch afirma que «para los países con una elevada deuda y déficits persistentes —entre ellos Austria, Bélgica, Francia, Finlandia y el Reino Unido—, la lección clave no es simplemente que los superávits primarios sean importantes, sino que deben mantenerse a lo largo de varios años, respaldados por el crecimiento, y conservarse a lo largo de los ciclos políticos para lograr mejoras duraderas en la calificación».









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