La campaña comienza en las ciudades del norte y se extenderá por todo el país. Los sindicatos advierten de que las diferencias salariales de hasta 500 euros con respecto al personal del sector público están provocando una elevada rotación.
Los trabajadores de las Instituciones Privadas de Solidaridad Social (IPSS) de Portugal iniciarán el lunes una "Quincena de Lucha" para exigir un aumento salarial de 150 euros mensuales de aquí a 2026, el reconocimiento de la carrera profesional y una semana laboral de 35 horas. La campaña comienza en el norte, en Braga, Oporto, Aveiro y Viana do Castelo, antes de extenderse al sur, a Coimbra, Santarém y el Algarve.
Según Ana Rodrigues, del Sindicato de Trabajadores del Comercio, el movimiento pretende concienciar sobre "la infravaloración crónica" de los trabajadores del IPSS, que a menudo ganan cerca del salario mínimo. Se espera la participación de miles de empleados a través de asambleas en los centros de trabajo y manifestaciones públicas.
Rodrigues subrayó que el gobierno debe "reconocer y valorar" a estos trabajadores esenciales, señalando que la mayoría tienen entre 50 y 55 años y muchos viven por debajo del umbral de la pobreza. Las principales reivindicaciones de la campaña incluyen aumentos salariales, semanas laborales más cortas y una mejor progresión profesional para el personal social, sanitario y de apoyo.
El personal de enfermería es uno de los más afectados. Rui Marroni, del Sindicato Portugués de Enfermería, afirmó que, a pesar de las recientes subidas salariales en el sector de la sanidad pública, las enfermeras del IPSS siguen ganando unos 500 euros menos, lo que provoca "una elevada rotación y desmotivación". Advirtió de que las malas condiciones están minando la calidad asistencial en centros como residencias de ancianos y unidades de cuidados de larga duración.
Pedro Faria, del Sindicato de Trabajadores de Sanidad, Solidaridad y Seguridad Social, señaló disparidades similares para el personal técnico superior. Los profesionales de nivel básico en el IPSS ganan unos 1.150 euros, mientras que se espera que los salarios del sector público para las mismas funciones alcancen los 1.610 euros en 2026.
Los líderes sindicales sostienen que, sin reformas significativas y una remuneración justa, las instituciones del IPSS corren el riesgo de perder profesionales cualificados, poniendo en peligro los servicios sociales y sanitarios esenciales que prestan en todo el país.








Follow us on social media