El dolor crónico afecta aproximadamente a 50 millones de estadounidenses, y esta terapia evita los riesgos de adicción ligados a los tratamientos con narcóticos. Los investigadores cartografiaron las células cerebrales que actúan como rastreadoras del dolor y utilizaron la IA para crear una terapia génica dirigida que proporciona alivio del dolor sin afectar a la sensación normal.

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En el estudio participaron equipos de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, la Escuela de Enfermería, Carnegie Mellon y la Universidad de Stanford.