El proyecto se realizó con un importante ahorro de costes en comparación con los proyectos ferroviarios norteamericanos tradicionales, en gran parte gracias a la utilización de corredores ferroviarios existentes y vías elevadas en lugar de túneles de gran envergadura. Los constructores afirman que el sistema automatizado reduce los costes de construcción y explotación a largo plazo, al tiempo que permite una mayor frecuencia y fiabilidad del servicio.


El REM, Réseau Express Métropolitain, se cita como modelo potencial para futuros proyectos de transporte canadiense, pues demuestra que el transporte público a gran escala puede construirse de forma más eficiente. La red conecta el centro de Montreal con los suburbios circundantes y los centros de empleo, con el objetivo de reducir el uso del automóvil y la congestión.