El robot, llamado Smart Grapple, utiliza IA, cámaras y sonar para identificar residuos y recuperar objetos de hasta 250 kilos. Smart Grapple forma parte de SeaClear 2.0, un proyecto de limpieza de basuras marinas financiado por la UE.

Sus creadores afirman que la tecnología podría reducir la dependencia de buzos humanos y funcionar de forma continua en zonas contaminadas. El equipo espera que el sistema robótico esté listo para un despliegue más amplio entre 2030 y 2033.