Los tejados con vegetación pueden reducir significativamente las temperaturas de la superficie, con tejados verdes intensivos hasta 33,3 °F más fríos que las superficies sin vegetación. Los tejados verdes también favorecen la biodiversidad urbana y actúan como biotopos de paso para insectos, aves y otras plantas.

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Una ordenanza sobre tejados verdes que data de 1991 exige vegetación en todos los tejados planos nuevos o renovados, a menos que sean terrazas, y en la actualidad aproximadamente el 40% de los tejados planos tienen plantas. Los tejados verdes mejoran el aislamiento, reduciendo la demanda de energía para refrigeración en verano y calefacción en invierno, y prolongan la vida útil de los tejados al proteger las capas impermeables. Algunos tejados, como uno centenario cerca de Zúrich, se han convertido en praderas ricas en orquídeas con más de 175 especies de plantas, lo que ilustra su potencial ecológico.