Durante una visita rutinaria, un naturópata le dijo a Siobhan Davies que podía oler a lejía en su cuerpo. El origen determinado no era nada médico, sino de hecho, la limpieza diaria del hogar.
Esa observación impulsó un cambio gradual hacia productos más seguros, un cambio que se hizo más importante tras el nacimiento de su primer hijo. La mayoría de las alternativas parecían un compromiso. Las pastillas lavavajillas eran eficaces o asequibles, pero a menudo contenían ingredientes que ella prefería evitar.
Así que Siobhan empezó a fabricar las suyas propias. Tras trasladarse de Australia a Portugal, la humedad la obligó a reelaborar la fórmula a base de ensayo, paciencia y persistencia. El resultado es una pastilla hecha a mano con ingredientes sencillos y poco tóxicos, mezclados, prensados y secados lentamente en casa.
Su idea es sencilla. Sustituir los productos cotidianos por opciones más seguras. Un pequeño cambio cada vez.
Para más información, visite la página de Instagram de Siobhan haciendo clic aquí.







