La historia del centro comienza con una mujer extraordinaria, la Dra. Maria Armanda Soares Lima da Silva. En 1990, era una de los padres que participaban en la asociación de la escuela primaria local, que por entonces sólo tenía una clase. Los padres querían más apoyo para sus hijos y decidieron pasar a la acción. Lo que empezó como un pequeño esfuerzo para ayudar a unas pocas familias se convirtió poco a poco en algo mucho mayor.
Al principio, las actividades eran sencillas. Había deportes al aire libre, reuniones familiares y pequeños actos sociales, simplemente formas de reunir a la gente, especialmente a padres e hijos. Con el tiempo, más gente se involucró y la iniciativa creció. En 2000, el centro tuvo que trasladarse a un edificio más grande porque el primer espacio ya no era suficiente.
Hoy, el centro funciona como una organización sin ánimo de lucro. Depende del apoyo de la comunidad, de actos para recaudar fondos y, a veces, de subvenciones de la Unión Europea. Como dice la Dra. María Armanda, nunca se ha rechazado a nadie necesitado, aunque los recursos son limitados. Lo que la mantiene en marcha es la dedicación de los voluntarios, el personal y los miembros que creen en su misión.
Pude explorar el centro y sus diferentes partes. El ambiente es muy acogedor, y es obvio que la gente que trabaja aquí realmente ama su trabajo. Hay niños en programas extraescolares, personas mayores participando en clases de fitness, gente preparando actividades o ayudando en la cocina. Hay movimientos, conversaciones y risas por todas partes.
Lo que más me impresionó es que el centro no ha perdido de vista su propósito. Sigue tratándose de la conexión. El apoyo a las familias. Sigue tratándose de ofrecer a la gente un lugar al que se sientan pertenecer.
Y en el mundo actual, ese tipo de espacio es más importante que nunca.
Actos comunitarios y celebraciones
Los actos comunitarios son el núcleo del centro. Ya se trate de la comida de Navidad, de actuaciones infantiles o de una simple reunión, estas ocasiones reúnen a todo el mundo a la vez que ayudan a recaudar los fondos necesarios para mantener el centro en funcionamiento. Y luego están las celebraciones estacionales, que acogen al público en general. En la Festa de Verão (Fiesta de Verano ), el aire se llena de música, risas y comida tradicional mientras familias y amigos comen, bailan y simplemente disfrutan de estar juntos. El Carnaval y las fiestas de fin de curso son igual de animadas, y ofrecen a la gente la oportunidad de conocer nuevos amigos y sentirse parte de un conjunto más amplio. "La gente debe sentir que pertenece a la comunidad"; este es el lema de la Dra. María Armanda. Abiertos a todos, estos actos fomentan un auténtico sentimiento de comunidad.

Programas infantiles
En el centro de la labor del centro está la devoción por aprender y ayudar a crecer a los niños. Uno de sus programas más destacados es una actividad extraescolar para niños de 6 a 12 años, similar a la del Centro de Atividades de Tempos Livres (CATL). Al terminar la jornada escolar (a las 15.00), los niños acuden al centro para jugar con seguridad, recibir ayuda con los deberes y participar en talleres creativos y divertidos. Hay para todos los gustos: danza, informática, cerámica, teatro e incluso capoeira. La idea es sencilla: ofrecer a los niños experiencias divertidas, significativas y valiosas, que les ayuden a crecer no sólo académicamente, sino también social y emocionalmente. La Dra. María Armanda explica que todos los niños reciben apoyo y acceso a las actividades. Cuando observan que algunos niños tienen un talento especial o desean avanzar en ciertas áreas, se esfuerzan por proporcionarles ayuda adicional.
Para los niños de 3 a 5 años, el centro ofrece programas extraescolares y de guardería. Los más pequeños pueden explorar, jugar y aprender en un entorno seguro y estimulante, mientras que los padres pueden dedicarse a sus tareas cotidianas con la seguridad de que sus hijos están bien atendidos por un personal atento. Durante el verano, los programas a tiempo completo mantienen a los niños ocupados, ofreciéndoles un espacio durante todo el año para jugar, aprender y hacer amigos.

Programas para mayores
Apoyar a los adultos mayores es una parte importante del trabajo del centro, y es fácil ver por qué es tan importante. Tuve la oportunidad de asistir a una clase de deportes para adultos mayores, que se celebra dos veces por semana. Rita, una psicóloga, me explicó que algunas personas mayores vienen solas, a otras las recogen los vehículos de la organización y, después de la clase, las llevan a casa. Esta clase de gimnasia se imparte dos veces por semana, y también tuvimos la suerte de ver una clase de cerámica, una forma estupenda de que las personas mayores socialicen y creen artesanías que podrían vender en alguna de las ferias del centro.
Banco de alimentos y ayuda comunitaria
La atención del centro se extiende a las personas que no pueden visitarlo en persona. Todos los días, el personal prepara cestas de alimentos para los ancianos residentes que se quedan en casa. Cada cesta lleva una etiqueta con el nombre del destinatario e incluso sus preferencias alimentarias, lo que garantiza un toque personal. Además, el centro gestiona un banco de alimentos que proporciona comestibles esenciales a familias y personas necesitadas. Más allá de las comidas, el centro ofrece asesoramiento, interacción social, servicio de lavandería y acceso a otros servicios de apoyo para familias y adultos de la comunidad.
Los voluntarios y la participación de la comunidad son la columna vertebral del centro. Se anima a los residentes a donar el 1% de sus impuestos portugueses (IRS) para apoyar el trabajo del centro, una forma habitual de recaudar fondos de las asociaciones sin ánimo de lucro en Portugal. Los donativos, la afiliación y el voluntariado ayudan al centro a mantener sus programas en marcha y a crear un impacto concreto en la vida de la población local. Una gran ayuda para la organización es su colaboración con la Capellanía Anglicana de San Vicente. Las donaciones de alimentos, ropa y otros bienes son siempre bienvenidas.
Uno de los momentos que más se me quedaron grabados fue ver a la Dra. María Armanda mientras recorría el centro conmigo. Enseguida me di cuenta de que esto no es sólo un proyecto que empezó hace años; es algo por lo que realmente vive. Está claro que el centro refleja su determinación y su creencia en la comunidad. No parece una institución. Parece algo construido con paciencia, cuidado y mucha persistencia.
Hay algo muy genuino en este lugar: pequeños actos diarios de apoyo que marcan una gran diferencia".
Quien esté interesado en saber más o en apoyar al centro, puede obtener más información en www.cscvalesilves.com. Situado en R. de Vale de Silves 128Z, 8100-097 Boliqueime, Portugal. El centro es un ejemplo de cómo la comunidad se une con esmero, dedicación y corazón.


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