El número de ejemplares había descendido a unos 60 en 2014 debido al envenenamiento y a la presión sobre el hábitat. Los proyectos respaldados por la UE mejoraron el acceso a los alimentos, redujeron las amenazas y restauraron los hábitats, permitiendo una recuperación constante y estabilizando la única población de buitres autóctonos que queda en la isla.
Créditos: Unsplash; Autor: Joseph Bouvier;
La recuperación pone de relieve cómo la conservación selectiva, la financiación y el compromiso de las comunidades pueden revertir la grave pérdida de biodiversidad. Los buitres desempeñan un papel ecológico crucial eliminando cadáveres y limitando la propagación de enfermedades, por lo que su regreso refuerza la salud del ecosistema. El caso ofrece un modelo reproducible para la recuperación de especies en toda Europa, especialmente allí donde las amenazas de origen humano, como el envenenamiento, siguen siendo la principal causa de declive.








