Apodado Timmy, llevaba atrapado en aguas poco profundas desde marzo. El rescate, financiado en parte con fondos privados, se produjo tras varios intentos fallidos y un debate público. Los rescatadores transportaron al debilitado animal en una barcaza llena de agua, y los primeros indicios mostraron que nadaba de forma independiente tras su liberación.

Los expertos advierten de que su estado de salud sigue siendo incierto debido a la enfermedad y a la exposición prolongada a aguas de baja salinidad, que pueden debilitar a los mamíferos marinos. La ballena necesitará tiempo para readaptarse a las condiciones del océano, aunque la operación fue considerada un gran avance en el esfuerzo de rescate.