En el corazón de la Baixa lisboeta, la Casa do Alentejo es uno de los secretos arquitectónicos más bellos de la ciudad. Desde el exterior, la fachada del edificio del siglo XVII es discreta, pero una vez que se cruzan las puertas, uno se ve transportado a través de continentes y épocas.

Originalmente una residencia aristocrática, el edificio sufrió una transformación radical a principios del siglo XX, convirtiéndose en un "casino monumental" y club social. El interior es una mezcla de estilos: un impresionante patio neomorisco que parece un trozo de la Alhambra, seguido de fastuosos salones de baile barrocos.

En 1932, encontró su verdadera alma cuando fue adquirido por los habitantes de la región del Alentejo. Lo que antes era un patio de recreo para la élite se convirtió en un santuario para los emigrantes del sur que buscaban trabajo en la capital. Hoy, la transición es completa.