La estación de Roma, en Lisboa, es un buen ejemplo de cómo el metro convierte el viaje diario en arte. La estación se inauguró en 1972, y Maria Keil fue la artista que diseñó los azulejos, aportando su estilo sencillo y elegante a las paredes.


En Roma, dijo que se inspiró en el dibujo de una baldosa industrial. La decoración está hecha con módulos de base azul. El diseño resulta limpio y estructurado, pero no por ello deja de tener un suave efecto visual, ya que las baldosas repetidas hacen que el espacio parezca más ligero y organizado.


Esta estación forma parte de la ola más antigua del arte del metro de Lisboa, cuando Maria Keil ayudó a dar a cada lugar su propia identidad a través de los azulejos. En su lugar, trabaja tranquilamente con la geometría, el color y la repetición.


Roma muestra cómo incluso un simple patrón de azulejos puede convertirse en parte de la memoria visual de la ciudad. ¿Se ha fijado en los azulejos de la estación de Roma? ¿En qué otras obras de arte de estaciones de metro de Lisboa se ha fijado?