Al pasear por Coimbra, la gente puede ver algo suave y blanco volando alrededor, pero debido al clima, seguro que no es nieve.
Los que viven en Coimbra saben que cuando llega la primavera, cuando sopla el viento, el polen de los árboles vuela por la ciudad, cubriendo toda la ciudad de ese polvo blanco. Es habitual ver a la gente tapándose la nariz y la boca porque el polvo suele caer sobre los labios o la nariz, lo que puede desencadenar síntomas para quienes sufren fiebre del heno.
Parte del polen aterriza en el río Mondego, lo que puede parecer espuma, pero una mirada atenta al agua revela que el polvo simplemente ha decidido descansar junto a la fuente de agua dulce más cercana.
Es imprevisible cuándo dejará de volar; sin embargo, los habitantes de Coimbra están acostumbrados a este fenómeno que azota la ciudad todos los años.
Concentración de polen
Según la Sociedade Portuguesa de Aerobiologia, las concentraciones de polen son elevadas en Coimbra y en todo Portugal continental.
Para quienes sufren alergias respiratorias, la entidad aconseja consultar su página web y planificar las actividades en función de las condiciones del aire. Hay que cerrar las ventanas para evitar que el polen entre en casa. Evitar las actividades al aire libre también es una forma de prevenir afecciones, así como llevar gafas de sol para evitar posibles reacciones en los ojos.







