La inflación se aceleró del 2,2% en 2025 al 2,7% en marzo de 2026 debido a una fuerte subida de los precios internacionales de la energía, señala la Comisión, aunque ésta se limitó principalmente a los precios de los combustibles, "mientras que los precios al por mayor de la electricidad se mantuvieron comparativamente bajos en Portugal, beneficiándose de las elevadas reservas de agua y de la alta proporción de energías renovables en la producción energética nacional".

Se espera que la inflación global, medida por el índice de precios armonizado, que permite comparaciones entre países, "alcance su nivel máximo en el segundo trimestre de 2026 y disminuya gradualmente a partir de entonces, ya que se prevé que el fuerte aumento de los precios de la energía sólo tenga un efecto moderado y retardado en los bienes y servicios de alto consumo energético", considera la Comisión Europea.

Las previsiones indican una inflación del 3% en 2026 y del 2,3% en 2027, mientras que la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, crecerá a un ritmo más lento, hasta el 2,4% tanto en 2026 como en 2027.