Las autoridades se centran en la "gestión de destinos" para gestionar el creciente número de visitantes y preservar al mismo tiempo los hábitats de la fauna, los espacios naturales y la calidad de vida de los residentes. El modelo de gestión se considera cada vez más un marco a largo plazo para el desarrollo responsable del turismo.
El Bow Valley, donde se encuentran Banff y las comunidades montañesas de los alrededores, ha experimentado una creciente presión turística en los últimos años. Según el informe, los dirigentes locales creen que una mejor coordinación entre los parques, los municipios y los operadores turísticos puede ayudar a reducir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, apoyar la economía regional. El planteamiento incluye una mejor gestión de los senderos, la educación del público y una planificación a largo plazo destinada a crear un turismo más sostenible en la región.







