A través del programa «De vuelta al barrio», recientemente aprobado, el ayuntamiento decidió en una sesión del pleno poner en marcha la 39.ª convocatoria del Programa de Alquiler Asequible (PRA).

Esta política pública tiene como objetivo incorporar al mercado local unas 700 viviendas asequibles en los próximos años, con el objetivo exclusivo de atraer a los jóvenes a zonas urbanas consolidadas y de importancia histórica.

En esta fase inicial, correspondiente a la convocatoria del PRA 39, el ayuntamiento sorteará un lote inicial de 25 viviendas. Las viviendas se distribuyen por ocho parroquias de la capital, entre las que se incluyen Arroios, Avenidas Novas, Campo de Ourique, Lumiar, Misericórdia, Santa Maria Maior, Santo António y São Domingos de Benfica.

Esta asignación se inscribe en la línea del esfuerzo operativo realizado el año pasado a través de la licitación PRA 35, cuando los servicios municipales pusieron a disposición un lote más amplio de 102 viviendas en el corazón de la ciudad, lo que demuestra la continuidad de la estrategia de descentralización y rehabilitación de edificios públicos.

La normativa que regula el acceso a este concurso establece criterios específicos de elegibilidad, limitando el grupo de candidatos a jóvenes de 35 años o menos. Además, para salvaguardar el espíritu de pertenencia a la comunidad, los candidatos deben ser residentes actuales o haber residido anteriormente en la misma parroquia en la que se encuentra la vivienda que solicitan.

Con este marco normativo, el ayuntamiento pretende aliviar la presión del mercado inmobiliario especulativo, facilitando soluciones que garanticen la sostenibilidad financiera de las familias que inician su vida profesional y reforzando la cohesión territorial.

Carlos Moedas, el alcalde, argumentó que la nueva iniciativa constituye una respuesta tangible a una de las prioridades estructurales del actual mandato, que se centra en ampliar el parque de viviendas con alquileres compatibles con los ingresos de los jóvenes.

El alcalde señaló que, además de mitigar la crisis de la vivienda, el plan actúa como motor de la continuidad generacional, protegiendo las redes de solidaridad familiar y los lazos de vecindad que definen la identidad cultural y la historia de los barrios más carismáticos de Lisboa.