Este descenso se produce a pesar de la mejora de los resultados económicos del país, lo que pone de manifiesto las deficiencias persistentes en varios de los ámbitos estructurales considerados esenciales para la competitividad a largo plazo.
La clasificación de 2026 la encabeza Singapur, que mantiene su posición en lo más alto de la tabla.
Criterios por categoría
El mejor resultado de Portugal sigue siendo en el ámbito de las infraestructuras, donde ocupa el puesto 31 a nivel mundial, aunque incluso en esta categoría se ha registrado un descenso de seis puestos en comparación con 2025.
No obstante, el país siguió obteniendo resultados relativamente buenos en educación, donde se situó en el puesto 23, y en infraestructura tecnológica, en el que ocupó el puesto 25.
La mejora más notable se registró en el pilar «Rendimiento económico», donde subió siete puestos hasta el 35.º, impulsada en gran medida por el refuerzo de los indicadores de inversión internacional, con lo que el país pasó del puesto 33.º al 21.º en esa categoría. Una modesta mejora de las condiciones económicas internas también contribuyó a este avance.
Eficiencia de las políticas
La posición de Portugal en «Eficiencia empresarial» se deterioró, pasando del puesto 42 al 45, lo que refleja puntuaciones más bajas en una serie de indicadores, entre los que se incluyen las prácticas de gestión, el rendimiento del mercado laboral, la productividad, el espíritu emprendedor, la dimensión de las pequeñas y medianas empresas, la formación de la mano de obra y las competencias financieras.
Se registró un descenso más acusado en «Eficiencia gubernamental», que cayó del puesto 35 al 41, mientras que la política fiscal fue una de las pocas áreas que registró una ligera mejora, aunque esta fue insuficiente para compensar las debilidades generales de la categoría.
Ingresos por turismo
A pesar de este descenso general en la clasificación, Portugal sigue destacando en varios indicadores individuales.
El país ocupa el cuarto puesto a nivel mundial en ingresos por turismo, el 11.º en entradas de inversión extranjera directa como porcentaje del PIB y el 12.º en bajos niveles de exclusión juvenil.
También ocupa el tercer puesto a nivel mundial por tener una de las concentraciones más bajas de exportaciones por producto, lo que refleja una base exportadora relativamente diversificada.
Según los líderes empresariales encuestados por el IMD, la mano de obra cualificada fue identificada como la característica más atractiva de Portugal, citada por el 72 % de los encuestados.
El 68 % destacó los costes competitivos, mientras que el 62 % señaló una infraestructura fiable; el 60 % mencionó las actitudes abiertas y positivas, y el 40 % consideró la estabilidad política como una ventaja principal.
Las últimas conclusiones sugieren que, si bien Portugal sigue beneficiándose de las entradas de inversión y de un sólido sector turístico, los retos persistentes en materia de gobernanza, productividad y rendimiento empresarial están lastrando su competitividad internacional.









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