Las empresas señalaron la competitividad en materia de costes, la vivienda y las infraestructuras como los principales retos para la inversión futura. A pesar de ello, la encuesta reveló que sigue existiendo confianza en Irlanda como destino para la inversión y el empleo estadounidenses.



De cara al futuro, los encuestados señalaron la escasez de vivienda y las limitaciones de las infraestructuras públicas como los mayores riesgos a largo plazo para la inversión extranjera directa en Irlanda, por delante de los aranceles comerciales, y un tercio afirmó que la competitividad en materia de costes sigue siendo el mayor obstáculo para la expansión.