El Bloco de Esquerda (BE) ha presentado una propuesta que obligaría a todos los barrios urbanos consolidados a contar con una cobertura arbórea mínima del 30 % para 2035. Además, pretende garantizar que todas las personas que vivan en zonas urbanas se encuentren a menos de 300 metros de un espacio verde de al menos 0,5 hectáreas.

La propuesta llega en un momento en que Portugal atraviesa otro verano de altas temperaturas, con muchas zonas del país afectadas repetidamente por olas de calor. A medida que las ciudades siguen expandiéndose, los expertos han destacado cada vez más la importancia de los árboles urbanos para ayudar a reducir el calor, mejorar la calidad del aire y crear espacios públicos más agradables durante los meses más calurosos del año.

Según informa Público, la propuesta se ha presentado ante la Asamblea de la República con el objetivo de crear una estrategia nacional a largo plazo para la ecologización urbana, en lugar de basarse únicamente en directrices políticas generales. Su intención es complementar el programa «Pro Nat.Urbe» del Gobierno, que establece objetivos nacionales pero no fija metas mínimas para cada barrio.

Si se aprueba, los ayuntamientos dispondrían de 18 meses para elaborar planes de plantación de árboles y de espacios verdes. Estos planes evaluarían la cobertura arbórea existente, identificarían las zonas prioritarias para nuevas plantaciones e incluirían un calendario para los futuros trabajos y el mantenimiento.

La propuesta reconoce que no todos los barrios podrán alcanzar el objetivo del 30 % debido a las limitaciones de espacio. En esos casos, se animaría a los ayuntamientos a introducir medidas alternativas de refrigeración, como tejados verdes, muros vegetales, la eliminación de pavimentos innecesarios, la creación de corredores verdes y la instalación de zonas de sombra adicionales.

Los planes se centrarían también en los barrios que más los necesitan. Según informa Público, al menos la mitad de la financiación anual del programa se destinaría a las zonas con las temperaturas urbanas más elevadas, la menor cobertura arbórea y menos espacios verdes, así como con mayores niveles de vulnerabilidad social. Estas zonas prioritarias serían identificadas por la Dirección General de Territorio en colaboración con la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente.

En lugar de imponer sanciones a los municipios que no cumplan los objetivos, la propuesta apuesta por la transparencia. Aboga por la creación de una plataforma pública en línea en la que los residentes puedan seguir los avances de cada municipio, además de un informe anual que el Gobierno presentará al Parlamento.

La propuesta refleja una tendencia más amplia observada en toda Europa, donde las ciudades están invirtiendo más en árboles e infraestructura verde a medida que las temperaturas siguen aumentando. Además de proporcionar sombra, los árboles urbanos pueden ayudar a reducir las temperaturas circundantes, favorecer la vida silvestre, absorber dióxido de carbono y mejorar la calidad general de los espacios públicos, lo que los convierte en una parte cada vez más importante de las estrategias de adaptación al cambio climático.

La propuesta se debatirá ahora en la Asamblea de la República antes de que cualquiera de las medidas pueda convertirse en ley.